ITALIA. En 2025 he estado en Italia cumpliendo la promesa de visitar a mi amiga Keyla en Trezzo Sull Adda, a las afueras de Milano. Ella es una de las chocolateras más creativas que conozco y cada minuto a su lado es una clase avanzada de marketing y retail. Keyla es peruana y rinde honor a su tierra con “bean to bar” con grano de San Martin, Cusco y Piura. La conocí cuando fui directora del Salón Internacional del Chocolate de Madrid y fue una conexión inmediata, sus chocolates me gustaron mucho pero su “Nexotella”, la crema untable con avellanas que hace me pareció algo muy especial. Se me ocurrió “untarla” en el dorso de la mano de los que asistieron a mis catas y fue algo, además de divertido, una estrategia de ventas exitosa: Keyla se fue de Madrid con una nueva amiga (Yo) y con ¡ninguna Nexotella!. Gracias a este encuentro me aficioné a investigar más de las pastas untables al punto de que hice una serie de vídeos buscando la fórmula de la crema untable perfecta con chocolateros de Hawai, Noruega, Miami y por supuesto con Keyla que en ese momento hacía untables con cacao de origen único. Si quieres saber más de esta serie te dejo el enlace a mi canal Youtube.

Con Keyla volví a ilusionarme con el tema de la innovación: su espacio tiene cafetería, heladería, laboratorio y hasta un lindo jardín para hacer desde noches de cócteles a talleres al aire libre. Pero lo que realmente me llevo es la posibilidad de ofrecer siempre productos nuevos, una necesidad imperiosa ahora, un momento crucial para las Pymes que necesitamos fraguar los altos costos de la materia prima. Y pues a veces la innovación es más sencilla de lo que nos puede parecer: ¿semillas de cacao tostadas listas para comer? curiosamente es un producto cada vez más demandado (la gente quiere agregarlo a granolas, yogurt, panes, comida salada, etc).
También tiene una tableta con almendras, canela e hidromiel 🍯 que está maravillosa. Si quieren conocer más de la frenética activida de Keyla aquí les dejo su web 🙂
De Italia me traje pocos chocolates, estuve en Milán, Módena, Parma y Bolonia y tengo que decir que eché en falta chocolaterías, la idea de los italianos como “grandes chocolateros”que nos llevamos cuando vamos a festivales como el Eurochocolate de Perugia se va aplacando cuando visitamos otras ciudades “menos alpinas”. Ahora tengo muchas ganas de ir a Módica por aquello de la DO de chocolate que tienen, así que pues les deseo que todos sus viajes sean inspiración para los próximos. Igual les dejo una galería de la oferta de chocolates que encontré en el aeropuerto.
