¿Cómo llegué al chocolate?

Si bien llevaba casi 20 años dedicada al periodismo gastronómico fue a la vuelta de un viaje a mi ciudad natal, Caracas cuando todo cambió. El chocolate apareció como el salvador a una tristeza que no sabía cómo dominar.

Casi dos meses había pasado en el medio de una situación familiar tristísima que además me reveló las enormes carencias que vivía y sigue viviendo Venezuela. La certeza de que mucha gente moría por falta de medicamentos (que ni siquiera en países en guerra escasean) no me dejó dormir ni una sola noche del tiempo que pasé allí.

Al desempacar me di cuenta que lo único que había traído eran chocolates. En principio, estas barras eran para regalarlas a mis amigos españoles pero por un momento pensé en que no podía seguir viviendo sin hacer nada por mejorar lo que había dejado atrás.

Mi mejor amiga regentaba una pastelería en Madrid y en dos minutos le verbalicé un sueño: “una cata de chocolates benéfica para recoger medicinas que serían enviadas a Venezuela”. Una semana más tarde nos vimos tratando de clasificar casi 3 mil cajas de medicamentos.

Miento si digo que eso sirvió para aliviar mi tristeza, en su lugar: la acrecentó hasta verme literalmente desbordada. Me llené de historias tan tristes que una tarde experimenté lo que luego entendí fue mi primera crisis de ansiedad.

Un año después de muchos viajes de “ángeles viajeros” que se ofrecían como voluntarios (a quienes jamás estaré lo suficiente agradecida) no quedó ni una sola caja. Y llegó la hora de dar por terminaba esta misión. Pero yo ya no era la misma: no concebía mi vida sin ayudar a los que han tenido menos suerte y sobretodo, sin el chocolate.

Y mis amigos, como siempre, estuvieron allí, especialmente Ivanova que me dijo después de escucharme hablar de chocolate la primera vez: “esto es lo tuyo”.

Y ¿cómo no? si por mis venas corre sangre de Río Caribe, uno de los orígenes más reconocidos de cacao del mundo, si de niña cuando iba a diario a la natación pasaba frente a la fábrica de Chocolates El Rey y sólo imaginaba poder entrar y pasarme toda la noche allí…Y sobretodo, porque el chocolate: “me hace sentir que el mundo es más pequeño”

Nunca me he sentido más cómoda que en una de esas mesas con personas de decenas de nacionalidades, hablando del que yo he llamado “el alimento más sexy y divertido del mundo”. Nunca me he sentido más honrada que cuando los venezolanos han visto en mí a su embajadora cultural del producto que más los hace sentirse orgullosos. Ellos fueron los que más me animaron a que no sólo hiciera catas con fines benéficos y gracias a su apoyo, hoy me gano la vida de esta manera.

Y por supuesto, jamás pensé que tendría el honor de ser la Directora del Salón Internacional del Chocolate de Madrid, yo, una inmigrante que jamás pierdo los ojos de turista, al mando del evento más importante del chocolate de mi ciudad favorita.

No puedo más que agradecer a España y a los españoles por haberme recibido en este país que me ha dado los más grandes amores de mi vida. Todos los días trato de devolverles de alguna manera haberme acogido aquí y espero que algún día también se sientan orgullosos de esta “madrileña” que supo que era madrileña la primera noche que pudo caminar por sus calles sin miedo.

Por estas razones, en la entrevista de mi canal Youtube esta semana mi voz se quiebra a veces. Se trata de una iniciativa que usa al chocolate para recaudar fondos para la compra de un exoesqueleto. Pensar que el viaje que hace el cacao pueda ser tan largo, complejo y que además, pueda mejorar la vida de alguien es algo que siempre me hace llorar ¿les he dicho que lloro muchísimo? Pues si, sensiblera a tope…

Lo digo en la entrevista y lo repito: siempre que crean que el chocolate pueda servir para ayudar aquí me tenéis. He hecho catas de chocolate, subastas de tabletas, chocolatadas solidarias… porque no concibo este camino sin retribuir. Mi deuda con este alimento es para siempre.

 

Esta es mi historia (menos sentimental)

Helen, mejor conocida como “Helen Chocolate”, soy periodista especializada en Cacao y Chocolate. Tengo más de 17 años escribiendo sobre gastronomía y desarrollando eventos. Desde hace un lustro me dedico a la promoción del consumo del chocolate fino a través de catas a pequeña y gran escala.

Llevo casi una década asistiendo a los congresos mundiales de gastronomía y hace 5 años recorriendo las ferias de chocolate del mundo. París, Bruselas, Londres y Tokio han sido fuente de mi conocimiento y mi inspiración.

He desarrollado una “experiencia” alrededor del chocolate que ha resultado ideal para adentrarse en el conocimiento y valoración de este alimento.

Recientemente creé [He·Cho] la primera agencia de comunicación especializada en marcas de chocolate del mundo, su lema: “From bean to brand”. También ayudamos en la comunicación a otras empresas vinculadas de alguna manera con el chocolate, incluso llevamos la comunicación de empresas de otras áreas porque alguno de sus dueños es un #chocolovers y ha confiado en nosotros por nuestra original forma de comunicar y espcialmente, por el dominio de varias plataformas. Así que si crees que podemos ayudarte, no dejes de escribirme.

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