El chocolate y el aceite de palma. El chocolate, el bueno, el que sólo es una mezcla de caco y azúcar, no lleva aceite de palma. No obstante, no puedo más que sumarme a las voces que comienzan a mostrar su preocupación sobre el uso de esta grasa en nuestra alimentación diaria. No soy nutricionista, pero desde hace meses me he dedicado a leer los libros de los más reputados profesionales de España. Todos, están en una lucha permanente contra el enorme trabajo de las transnacionales de alimentos que venden “alimentos” cargados de enormes cantidades de grasas y azúcares, cifras muy alejadas de las que nos recomienda la OMS.

Con el aceite de palma ha habido una revolución mediática en el que a mi juicio se ha satanizado más al ingrediente que a los productos que lo contienen. Este ingrediente suele estar incluido en la llamada “bollería industrial” esa que no deja de aparecer en los escaparates de las tiendas de barrio de España y la que en los supermercados le tienen decenas de lugares dedicados. A diario veo a la salida del cole cómo los peques llevan galletas, croissant y hasta donuts, me siento igual de pequeña que se deben sentir todos estos nutricionistas en su cruzada, no obstante, no puedo más que aportar mi grano de arena en esta lucha. El chocolate no lleva aceite de palma, pero claro que todo lo que no es chocolate, las chocolatinas, los chuches, las galletas industriales, por supuesto que lo llevan.

Lo grave es que poco a poco estamos viendo cómo la gente comienza a preferir productos sin este ingrediente que tímidamente comienza a salir de algunas etiquetas, de hecho, ya hay cadenas de supermercado que se han apuntado a vender sólo productos que no lo contenga, pero pocos consumidores se cuestionan si en lugar de una galleta los niños deberían comer una pieza de fruta que seguro que no tiene ni una piza de aceite de palma.